lunes, 10 de enero de 2011

Filetes de pollo con champiñones y salsa de nata al curry

Como Objetivo del 2011 me he propuesto escribir en este blog unas 200 recetas, es decir, obligarme a incluir al menos 4 recetas por semana. Para ello voy a ampliar el ámbito de las recetas no sólo a aquellas que realizo para las celebraciones especiales (reuniones familiares, invitaciones de amigos, etc.) sino también a aquellas del día a día que cocino para mi mujer y mis hijos todos los días.

En este día a día en mi cocina me suelo encerrar entre semana para preparar las cenas, con lo que estas recetas van a tener como objetivo ser ligeras y que ayuden a mantener el tipo huyendo de preparaciones pesadas y de gran aporte calórico. Por el contrario, los fines de semana, al tener, a veces, más tiempo para prepararlas, intentaré que sean un poco más elaboradas.

Esta primera receta del 2011 corresponde al primer tipo. Buscando hacer un poco mas especial unos simples filetes de pollo a la plancha añadí el toque de los champiñones, que es un ingrediente que aparece en todas las dietas, y me permití el lujo de un chorrito de nata para hacer una salsa al curry.


Ingredientes:
250gr de filetes de pollo
100gr de champiñones
100ml de Nata
Curry
Sal
Pimienta
Aceite

Elaboración:
Limpiamos los champiñones de arena y los fileteamos. Reservamos.

En mi caso tenía los champiñones enteros y tras limpiarlos con la mano de la arena los pasé uno a uno por agua para quitar el resto de arena y luego los sequé uno a uno con un trapo de cocina. Hay que evitar que entren con humedad en la sartén.

Salpimentamos los filetes de pollo y los espolvoreamos con el curry, al gusto. Los pasamos por la sartén con una gotita de aceite y dejamos que coja un tono tostado. Reservamos.

En esa misma sartén añadimos un chorrito de aceite y cuando esté caliente añadimos los champiñones fileteados de poco en poco. Si añadimos demasiados en la sartén no conseguimos freírlos sino que el aceite se enfría y al final los champiñones empiezan a soltar agua y se cuecen.

Cuando tengamos todos los champiñones fritos añadimos la nata a la sartén y removemos con una cuchara de madera para ligar la nata con los restos de los sabores que quedan en la sartén. Incorporamos los champiñones y los filetes de pollo y dejamos calentar 2 minutos. Retiramos del fuego y servimos.




Nota: Seguramente podamos sustituir la nata por leche desnatada y así hacer una receta mucho mas ligera. Quien lo haga así que me comente qué tal le queda.

Dificultad: Fácil
Tiempo de preparación: 30min.
Coste: Pues no muy caro. El filete de pollo estaba a 6,8 €/Kilo en “Supermercados de Madrid”

lunes, 3 de enero de 2011

Tres manzanas en tres texturas

La inspiración de esta receta viene de varias fuentes. Por un lado de la idea de Adriá de jugar con las texturas en un mismo plato y por otro de Arzak que en su colaboración con Argiñano presentó un día helados de frutas asadas.

Con todo esto, y con mi intención de este año no incluir en el menú de Navidad un postre demasiado pesado, se me ocurrió hacer, como base del plato, un helado de manzanas asadas. El acompañamiento sería un zumo de manzana y un crujiente también de manzana. Para darle mas profundidad al juego de tener diversas texturas en el plato se me ocurrió también tener tres tipos de manzanas para cada una de ellas.

Helado de Manzana Asada.

Ingredientes:
4 Manzanas Reineta
Azucar de caña
Mantequilla

Elaboración:
Para asar las manzanas las quitamos el interior con un descorazonador, teniendo cuidado de no llegar hasta el fondo para dejar un hueco cerrado en su centro. En dicho hueco introduciremos el azucar y sobre él pondremos un dado de mantequilla. Realizamos un corte al rededor de la manzana y la pondremos en una bandeja para el horno.

Cuando las 4 manzanas estén listas añadiremos un chorrito de agua a la bandeja (que la cubra por completo y con medio dedo de altura) y las metemos en el horno calentado a 180º. En cuanto al tiempo mejor estar pendiente de su evolución ya que dependerá del tamaño de las manzanas el tiempo que sea necesario. Cuando veamos que las manzanas han abierto bien por el corte y que cuando introducimos la punta de un cuchillo no ofrecen resistencia, las sacamos y dejamos enfriar.





Extraemos la pulpa y reservamos para hacer el helado.

Si no tienes una heladera en casa te enfrentas al primer problema para hacer un helado casero: si lo haces sólo introduciendo la mezcla en el congelador lo que obtienes se parece mas a hielo que a un helado cremoso. Ocurre que haciéndolo así el helado se forman a partir de la cristalización del agua que contiene y su resultado es un bloque duro de hielo. Lo que suelen hacer las máquinas heladeras es mantener los ingredientes en continuo movimiento mientras se le va aplicando frío. Con esto se consigue que no se formen cristales y que la mezcla esté en su punto óptimo de frío.

Así que, con la limitación de no tener en casa este aparato, aunque un seguidor me había ofrecido uno en caso de serme totalmente imprescindible, intenté hacer el helado ayudándome de la Thermomix. Eso iba a suponer tener que estar pendiente todo el tiempo del estado de la mezcla para ir removiéndola frecuentemente y así evitar la formación de cristales.

Procedí a meter la mezcla en el congelador y cada media hora echaba un vistazo, batiéndola al principio con unas varillas y, cuando ya la mezcla estuvo mas consistente, la sacaba del congelador, la metía en la Thermomix y la batía bien. Volviéndola a introducir en el congelador a continuación. El procedimiento es complicado ya que si haces el helado con demasiada antelación al evento, este proceso se hace tedioso, y si lo haces demasiado cercano, no da tiempo a que coja el punto óptimo de cremosidad y frío. Yo lo hice la noche anterior y por la mañana tuve que dejarlo un rato en la nevera para que perdiese un poco de frio y así poder pasarlo por la Thermomix.

Zumo de Manzana:

Ingredientes:
4 Manzanas Granny Smith

Elaboración:
Extráigase el zumo de las manzanas y resérvese hasta emplatar.

Nota: Yo elegí las Granny Smith ya que quería también dar un toque de acidez que hiciese contrapunto al dulzor que aportaría el helado. También me gustaba el hecho de que la Granny Smith son de un color verde intenso y el helado tenía un color pardo. El zumo obtenido, no siendo verde intenso, tenía un color que contrastaba perfectamente pero no tuve en cuenta de que con el tiempo se iba a ir oxidando poco a poco y perdiendo ese tono tan ideal. Como el zumo lo hice con antelación para que sólo me quedase emplatar, cuando me dí cuenta tenía en la nevera un zumo pardo que en el plato no aportaba el juego de colores que quería. De sabor estaba bien, pero quedó un poco deslucido. Habrá que investigar cómo poder conseguir que no pierda ese tono inicial.

Crujiente de Manzana

Ingredientes:
1 Manzana Fuji

Elaboración:

Pelamos la manzana, la partimos por la mitad y quitamos el corazón. La cortamos en finas rodajas con el corta fiambres y las introducimos en el horno entre dos hojas de papel vegetal y con algo de peso encima dejándolas hasta que cojan un tono dorado. Las sacamos y las reservamos hasta emplatar.

Nota: Esta preparación no fue todo lo adecuada que pretendía ya que al cabo del tiempo la manzana perdió su consistencia y dejó de estar crujiente. Al ir a usarla en el plato estaba ya algo blanda, así que desde entonces he hecho varios intentos con diferentes elaboraciones para conseguir unas tiras de manzana crujiente y al final he dado con la manera: obtener finísimas tiras de manzana con el pelapatatas y freírlas en abundante aceite caliente. Cuando están tostadas sacarlas y secarlas en papel de cocina para que absorba el exceso de aceite. Quedan como patatas chips.

Manzanas Chips


Emplatado y presentación:

En un plato hondo colocamos una pequeña ración del helado con el crujiente encima.



Llevamos a la mesa el plato así compuesto y una vez en la mesa, servimos al comensal el zumo de manzana.


domingo, 2 de enero de 2011

Solomillo de buey al pesto con patatas, cebollas, tomates cherry y piña asada.

Como plato principal de la comida de Navidad un buen solomillo de buey.

Inicialmente tuve unos días de duda pues no sabía si comprar filetes de solomillo y hacerlos en una sartén, por el contrario, comprar la pieza entera de solomillo y hacerla al horno.
Mi intención principal era la de tener los filetes de solomillo individuales, pasarlos por la sartén y servirlos ya emplatados, pero ante la insistente sugerencia de mi mujer con el comentario de que eso me iba a implicar estar en la cocina todo el rato para hacer los 10 solomillos, tuve que sacrificar la estética del plato y decantarme por hacer la pieza entera al horno y luego cortarla en la mesa.

En cuanto a su combinación con la salsa al pesto, la idea vino de una receta de Adriá que hacía unas chuletitas envueltas en salsa al pesto. Me hubiese gustado envolver los solomillos en pesto, pero la salsa puede ser un poco fuerte y a determinadas personas parecerle demasiado en toda la pieza de carne. Así que me pareció buena idea dejarla como salsa de acompañamiento, añadiendo una pincelada al plato y dejando una salsera a parte para que quien quiera se pudiese añadir al plato.

Los ingredientes:
  • 2 kg. de solomillo de buey. La recomendación es unos 200 gramos por persona. Teniendo en cuenta que íbamos a ser  7 adultos y 3 niños, y que entre los adultos se encontrarían 3 señoras (de edad de abuela), está claro que esa cuenta debía tomarse con cierto criterio. No obstante me ceñí al peso ya que en estos casos mas vale que sobre que no que falte.
  • Una bolsa de cebollitas pequeñas. No recuerdo cuántas pelé y puse en la bandeja del horno, así que, para aquellos que les gusta saber las cantidades exactas:  ¡¡¡ un puñado !!!
  • Otro puñado de tomates cherry.
  • Y de patatas pequeñas: adivinad… un puñado. ;-)
  • Unas rodajas de piña.
  • Un poco de vino blanco.

Para la salsa al pesto:
  • Unas cuantas hojas de albahaca. Todo depende de cómo de sabrosa quieres que salga la salsa. No recuerdo cuantas puse, pero creo recordar que unas diez hojas grandecitas.
  • Un par de dientes de ajo. Cuidado con esto, yo le puse esta cantidad y hubo alguien que comentó que estaba un poco fuerte, y me parece que fue por los ajos. Así que os recomiendo que pongáis sólo un diente de ajo al principio y si después de haberla hecho os parece muy floja le añadáis otro más.
  • Queso parmesano. Yo rallé unos 150 gramos.
  • Piñones: Pues… ¡Un puñado! Si te gustan los piñones pon un puñado grande, si no, uno pequeño. ¡viva la precisión en la cocina!
  • Aceite de oliva virgen. Si te parece bien, pon 150ml (y si no te parece bien échale más).
  • Una pizca de sal.

Preparación de la salsa:
Bien fácil, Tritura juntos todos los ingredientes. Prueba y rectifica de sal, o de albahaca, o de aceite, o de ajo... en definitiva.... añade lo que creas que necestia hasta que esté a tu gusto. ¡Personaliza tu receta!  

Preparación de la carne:
Se salpimienta el solomillo y en una sartén con aceite caliente se dora por todos los lados.
Se coloca en una bandeja para el horno junto con las cebollas peladas, los tomates cherry lavados y las patatas peladas (para evitar que las patatas me quedasen duras hice una pequeña trampa: las cocí previamente en agua unos 10 minutos). Rociamos todo con un chorrito de vino blanco y lo metemos en el horno previamente calentado a 180º. Para el tiempo de asarse la cuenta es: 20 minutos por kilo de carne. Así que lo dejé 40 minutos (bueno creo que al final me pasé y estuvo 50 minutos) y luego apagamos y dejamos que mantenga el calor dentro del horno hasta el momento de servir.
Las rodajas de piña las pasamos por la sartén hasta que adquieran un tono tostado.

Para emplatar se “pinta” el plato con la salsa y luego se colocan los solomillos con la guarnición.



La verdad es que la carne estaba muy tierna y sabrosa, y la mezcla con la salsa al pesto, que en principio puede parecer sólo para platos con pasta, quedaba deliciosa. Os lo recomiendo.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Ensalada de judías verdes, zanahoria crujiente, virutas frías de foie y salsa dulce de mostaza

La base de la receta ya la tenía en mente como podéis ver en uno de los bocetos que había pensado hace unos días. (ver Boceto 2010_05)
Junto a los ingredientes de las judías verdes y las virutas de foie pensé que debía añadir otro ingrediente que aportarse algo de color al plato así como otra textura. Inicialmente pensé añadir unos tomatitos rojos darían alegría a la composición, pero los descarté porque no aportarían ninguna originalidad. La segunda opción fue incluir unas tiras de zanahoria crujiente. Si bien al freír las tiras de zanahoria pierden parte de su tono naranja, algo de color queda y además aportan un dulzor al plato que junto con el foie combina a la perfección. 

La preparación del plato empezó horas antes, mas bien fue el día antes, cuando introduje la lata de foie en el congelador para que endureciera y fuese más fácil trabajar con él y así sacar las virutas.

Pasadas unas cuantas horas (lo dejé toda la noche en el congelador), lo saqué y empecé a cortarlo con el corta-fiambre. Conforme iba obteniendo las lonchas se iban rompiendo solas y obtuve así mismo las virutas. Con cuidado las envolví en papel de plata y las dejé de nuevo en el congelador hasta el momento de emplatar.

El día de la cena, una hora antes, limpié las judías verdes y les quité las hebras y los extremos. Las corté en finas tiras y las reservé.  Con un pelapatatas se limpia las zanahorias y con el mismo pelapatatas fué obteniendo finas capas. También reservé hasta momentos antes.

La salsa la dejé preparada de antelación: miel al microondas unos 10 segundos y le añadimos un chorrito de vinagre , luego mayonesa y un toque de mostaza (para aquellos que se quejan de que a veces no doy medidas exactas y luego culpan de sus errores en la cocina: 1 cucharada de miel, 2 de vinagre, 3 de mayonesa y mostaza al gusto).

Momentos antes de la cena puse agua a hervir y la freidora a calentar el aceite. Las tiras de judías verdes unos 10 minutos en agua caliente (os aconsejo que no echéis todas de golpe sino en varias tandas) y las zanahorias en el aceite hasta que tengan un tono ligeramente marrón (cuidado que no se os quemen).

Luego emplaté colocando las tiras de judías verdes haciendo un círculo, en el interior la zanahoria crujiente y un poco de salsa alrededor del plato. Una vez servido así a los invitados, les añadí las virutas.


Falsas Habitas

Como ya he comentado en este blog, tras nuestra reciente visita a El Bulli, estoy dejándome influenciar por sus recetas y estoy intentando emular alguna de las que mas nos impactaron bien por su originalidad, bien por sus ingredientes.

Una de estas (ver Pistachos Tiernos) nos dejó muy sorprendidos y ha sido la primera que he intentado reproducir.

Puesto que la receta original de Adriá constaba de varias elaboraciones distintas me decanté primeramente por los pistachos tiernos y ver si podía conseguir que quedasen en textura como si fueran habas.

Empecé a trabajar con esta idea ya hace unas semanas y mi primer problema fue encontrar los pistachos crudos. Miré en supermercados, mercados, tiendas especializadas y sólo encontraba pistachos secos y tostados. Miré un par de veces en los Supermercados Hipercor que tienen una zona bastante amplia dedicada a frutos secos pero no tenía suerte, hasta que un día, volviendo a buscar en esa zona, por fin los encontré (no sé si habían estado ahí todo el tiempo, o es que no los había visto). La cuestión es que ya los tenía en mi mano y finalmente podía atacar la receta. Ver producto.

Cuando se dicen que son crudos no quiere indicar que se presenten tiernos, quiere decir que en su embasado no han sufrido un proceso de secado artificial, pero son como las lentejas o los garbanzos, que necesitan una hidratación previa.

Como no encontré ninguna referencia a su elaboración en cuestión de tiempos ni de hidratación ni de cocción, decidí hacer varias pruebas a ver cuál era la más adecuada.

Ocurría también que los pistachos vienen con una telita que los envuelve, similar a la que presentan las castañas cuando se les quita su corteza. Así que esto iba a suponer tener que descubrir cómo poder quitársela durante su elaboración.

Lo primero y más rápido que hice fue introducirlos directamente, sin pasar previamente por la hidratación, en una olla Express. Los limpié primero, claro está y los dejé cociendo 10 minutos. El resultado en cuanto a la textura fue el correcto: los pistachos se habían ablandado perfectamente y al masticarlos estaban tiernos y con un sabor muy suave. Pero desgraciadamente no todos estaban enteros, algunos aparecían partidos y los que quedaban enteros aún tenían la telita a su alrededor. Tras un rato largo limpiándolos finalmente conseguí tener una buena cantidad de pistachos cocidos y listos. Sólo quedó rehogarlos con beicon y servirlos.

Seguidamente realicé otro procedimiento a ver si así conseguía quitar mas fácilmente el recubrimiento. Probé a dejarlos en agua un tiempo e ir controlando de vez en cuando a ver si era posible ir quitándolo. Pero por mas que lo intentaba ni a la media hora, ni a la hora, ni a las dos horas… ni a las 4 horas de estar en remojo se desprendía de su envoltorio y lo que conseguía es que también se fuesen separando por la mitad. Así que este método no conseguía mejores resultados sino que venía a ser mas lento que el anterior.

Con estas pruebas ya tenía claro los tiempos que necesitaba para realizar esta elaboración para la cena de Navidad, teniendo a demás en cuenta que la cocción se puede llevar a cabo con antelación y luego sólo necesitarían pasarlos por la sartén junto con el beicon justo antes de servirlos.

Así que 3 horas antes de la cena cocí los pistachos y los reservé. Luego pedí ayuda a mi mujer para que uno a uno, les fuese quitando la piel protectora. Cosa que apenas le llevó una hora para unos 350 gr. de pistachos.

Corté 8 tiras de beicon en finos trozos y los freí para añadir posteriormente los pistachos junto antes de servir.


Los presenté como falsas habitas con lo que los comensales enseguida se empezaron a preguntar qué serian realmente. Varias opciones fueron comentadas hasta que al final alguien dio con la solución.

Finalmente causó gran sorpresa y cabe decir que a todos encantó la propuesta, preguntando, claro está, por lo novedosos de su elaboración.


martes, 21 de diciembre de 2010

Bocetos Navidad 2010: Receta 2010_06

No me acuerdo cómo vino esta receta. Supongo que revisando alguna otra, pero la idea es tener otra posibilidad de entrante.

En principio iba a ser una crema de queso sobre cebolla caramelizada y una base de pasta sableé. Pero mirando otras elaboraciones se me ocurrió que, aunque tengo un sifón ISI que me regaló mi mujer, hace tiempo que no lo uso y esta sería una buena ocasión, así que podría cambiar la crema por una espuma.

En cuanto a los ingredientes, para el queso podría ser una espuma de queso fresco, o, para darle un poco más de sabor, ya que el fresco puede quedar un poco soso, podría optar por la opción de la Mozzarella. O con mas fuerza decantarme por una espuma de parmesano.

La cebolla caramelizada no tiene mayor secreto: cebolla morada, que tiene un punto de dulzor que no tiene la blanca, que pochamos lentamente y la final podemos añadir una cucharada de azúcar de caña para incrementar el dulzor.

En cuanto a la masa sablée, hay la opción de hacerla o comprarla. Como ya he comentado en otro post, preferiría hacerla, pero a falta de tiempo… ya veremos


 

Bocetos Navidad 2010: Receta 2010_05

No sé cuando vi un plato con tiras de tiras judías verdes cocidas pero me pareció muy original. Si, ya sé que unas judías verdes no tienen nada de original pero el verlas cortadas en finas tiras le daba cierta gracia. Así que esta vez estaba dispuesto a añadirlas a una receta para estas fiestas. El tema estaba ahora en saber cómo presentarlas y que no pareciese un plato simplón.

Hace unos días pusieron un documental en La2 en el que Adriá hablaba sobre cómo descubrieron un ingrediente por pura casualidad: la grasa de foie. Resulta que en los envases en lo que sus proveedores les proporcionaban el foie se dieron cuenta del poso que se quedaba y que no era ni mas ni menos que la grasa de foie que supuraba el block de foie y cuyo ingrediente principal resultaba ser un aceite aromatizado al foie.

Con lo que le gusta el foie a mi mujer, y como siempre tenemos foie en la nevera, se me ocurrió ver si sería posible usar aceite de foie para aliñar las tiras de judías verdes. Pero siendo realistas, para una mesa de unos 12 que seremos creo que el presupuesto no va a llegar. Esto me obliga a dar un giro de vuelta a la receta y, sin salirme del maridaje de las judías con el foie, se me ocurre añadir unas virutas de foie en lugar del aceite.



 
Teniendo en cuenta lo complicado que es trabajar con el foie a temperatura ambiente, ya que apenas sirve para ser untado, creo que me va a facilitar la vida, además de crear un gracioso contraste, congelarlo y luego cortar unas virutas para servirlas con las judías.

El plato así sólo se me antoja que aún está muy soso y debería añadir algo mas para acompañarlo. Seguiremos pensando.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Bocetos Navidad 2010: Receta 2010_04

Ya hace tiempo que el mundo de la restauración ha asumido que los helados no son sólo elaboraciones para postres. He igualmente ya está mas que asentado el hecho de que han transcendido el mundo de lo salado.

Supongo que la mayoría de nosotros estamos acostumbrados a los helados dulces, pero una de las grandes sensaciones en el paladar es descubrir una esencia salada en la textura del helado además de la sorpresa que se experimenta cuando lo encontramos como acompañamiento fuera de los postres.

El principal problema para seleccionar un helado en el menú navideño es su elaboración. Para conseguir un helado cremoso hay que estar batiendo continuamente la mezcla para que se vaya enfriando homogéneamente. Si intentamos hacer un helado en casa únicamente introduciendo la mezcla en el congelador, conseguiremos que se formen cristales de hielo y que su aspecto no sea el deseado. Deberíamos estar continuamente batiendo para romper estos cristales conforme se enfría y esto, claro está, puede ser un poco engorroso.

Pero los retos están para enfrentarse a ellos así que este año estoy dispuesto a intentarlo y mi táctica en este caso va a ser, una vez seleccionada la mezcla, introducirla en el congelador y cada cierto tiempo, supongo que tendré que ir revisando cada 30-60 min., sacarla, introducirla en la Thermomix batirla bien. Así hasta obtener la textura buscada.

Bien, la elaboración está clara, pero ¿qué hay del sabor?, ¿qué ingrediente elegir?. Helado de curry, helado de besamel con nuez moscada, helado de …. Bien, aún tengo tiempo pero creo que por ahora está ganando posiciones el helado de azafrán, lo encuentro muy original además de lo interesante de conseguir tener el sabor limpio del azafrán que siempre se usa como especia pero nunca como sabor único en un plato.

Para acompañarlo y así darle mas entidad a la receta se me ha ocurrido añadir un crujiente de plátano: finas rodajas de plátano introducidas en el horno hasta que quedan crujientes.



La idea es presentar esta elaboración en cucharas de porcelana con la medida justa para que se puedan tomar de un solo bocado.

Bocetos Navidad 2010: Receta 2010_03

Si bien me encantaría que la cena de navidad fuese una sucesión de pequeñas creaciones cual menú degustación de ElBulli, desgraciadamente ni mi cocina me permite semejante despliegue, ni tengo un equipo humano tras de mi que me pueda ayudar, ni, lo que mas peso tiene a la hora de descartar semejante posibilidad, mi mujer me permitiría estar todo el tiempo en la cocina para poder sacar una imparable sucesión de platos a la meas. Así que cada navidad tengo que buscar un plato con cierta “presencia” que sea el que se pueda considerar como plato principal.

Siempre mi tendencia es elegir carne, o aves, como materia fundamental. Rara vez selecciono pescado y principalmente porque es mas fácil congregar gustos en torno a la carne que entorno a el pescado. Y en cuanto a qué carne elegir busco aquel tipo o corte, que se salga de lo normal y que no suela presentarse en las recetas que preparo el resto del año.

El problema principal con las recetas de carne es que es limitado el juego de su creatividad. Ya Ferran Adriá lo descubrió hace años y al carne ya no aparece en sus recetas: “Cuando hablamos de carne …., aparte de modificar los sistemas de cocción, pensamos que es muy difícil romper la estructura canónica de producto-guarnición-plato, lo cual significa que para nosotros, limitarse a modificaciones superficiales en alguno de estos elementos no representa una auténtica evolución.” (espero que esta cita no me traiga problemas de copyright…). Es decir, leyendo entre línas, que en este tipo de platos sólo hay tres elementos a considerar con los que se puede tener algo de originalidad: el tipo y corte de la carne, su acompañamiento y la presentación.

En esta receta he elegido un corte de solomillo de buey y con inspiración de otra receta de Adriá se presentará rebozado en una salsa melosa de pesto (cuando digo melosa quiero indicar que ha de tener una contundencia suficiente como para que parezca como un rebozado).

En el tema de guarnición, intentando obviar las tan manidas patatas fritas, me decanto por un acompañamiento de verduras pero dando el juego de elegir una verdura que no suela ser normal como acompañamiento de carnes y presentarla en una elaboración fuera de lo normal: Chips de Coliflor (con la cortafiambres intentaré hacer rodajas finas de coliflor que blanquearé en agua hirviendo y luego al fuego fuerte para freírlas).

En principio así iba a quedar el boceto, pero revisando mas recetas he vuelto a encontrarme con una elaboración que me gusta y que siempre se me resiste: patatas soufflé. Vamos a ver si este año me salen bien y con un poco de suerte las puedo añadir a este plato. Nota: Un poco de canela las daría un toque diferente.



Dudas a investigar: ¿Rebozar el solomillo en pesto una vez pasado por la sartén, o rebozarlo previamente y luego introducirlo en la sartén?

viernes, 17 de diciembre de 2010

Bocetos Navidad 2010: Receta 2010_02

Revisando uno de los libros de Adría aparece “canapé de salmonete sobre puré de trufa blanca y patata confitada”.


La verdad es que hace tiempo que quiero hacer alguna receta de salmonetes y la idea de usar un ingrediente tan común en un canapé de navidad me atrae. El truco como en toda buena relación, está en la compañía. Adriá busca la exquisitez y exclusividad de la trufa blanca. Yo podría acercarme a alguna tienda especializada y hacerme con algo de trufa blanca, pero teniendo en cuenta que seguramente para la cena de nochebuena seamos 12 comensales, se me antoja que la cantidad de puré que tengo que hacer puede ser prohibitiva para mi bolsillo. Así que dejo la receta en suspenso hasta la decisión final y en caso de ser elegida dedicaré un rato a buscar una opción adecuada para hacer un puré que acompañe a los salmonetes.