Cocemos la pasta y vertimos la salsa por encima.
Nota: Lo hemos acompañado con un vino blanco afrutado de Madrid que nos ha encantado: Alma de Valdeguerra.
Si algo me gustaría dejar a mis hijos es mi amor por la cocina. Estas recetas servirán tanto para eso como para que me conozcan un poco más.
La receta de chupa-chups inicialmente pensada sufrió cierta modificación: Al ir a buscar a la bodega el Jerez necesario para su elaboración (la llamo bodega en un intento de dotarla de distinción pero realmente es la parte del trastero donde guardo las botellas), encontré que no tenía, así que, puesto que no tenía sentido comprar una botella para usar sólo una pequeña cantidad para esta ocasión, decidí sustituirlo por una reducción del Sauternes (tampoco tenía pero este vino tiene gran aceptación en casa y rara vez no se gasta la botella una vez abierta). Pero si usaba este vino con el foie me quedaba sin el acompañamiento pensado, la gelatina. Buscando un sustituto se me ocurrió añadir una salsa de chocolate para así seguir en la línea de un acompañamiento dulce, y mejor que hacerlo en salsa usarlo como cobertura y así pasó de ser un chupa-chups a un bombón.
Uno de los comentarios de última hora de mi mujer fue relativo a la ausencia de un primer plato. Ella consideró que el inicialmente elegido, el crujiente de pato, no era adecuado y que habría que añadir algo mas identificable como tal. Ahora me tocaba ver qué poder hacer en tan poco tiempo. En anteriores ocasiones ya había preparado una crema de calabaza con naranja y otra de guisantes con lechugas, así que volvía a pensar en algún tipo de crema o sopa como sustituto.
Otra modificación que tuve que hacer al menú, forzado por las circunstancias. La receta del flan de chocolate la tuve que usar para el postre de Navidad así que busqué otra opción para el postre. Queriendo hacer un postre ligero para así no terminar la velada con algo demasiado pesado, opté por la opción de la crema de queso, en este caso mascarpone, que es el que mejor combina en un postre. Como a mi mujer le encanta el marron glacé pensé hacer una crema con esa base para acompañar al mascarpone pero se hubiese convertido en una crema de nueces en lugar de un marron glacé. Así que lo que hice es triturar unos pocos, mezclarlos con unas hojas de gelatinas e introducir unas raciones dentro de cada una de las porciones de la crema de queso. Como acompañamiento unas grosellas, una mora y una crema de chocolate decorando el plato.
Tartaleta de Flan de Chocolate con Helado de Turrón.Hace ya años que he abandonado la intención de poder opinar de alguna manera en esto. Los pasos están claramente establecidos en la cabeza de mi mujer y cualquier intención por mi parte de salirme del guión será corregida convenientemente.
Lo primero es colocar las luces. Aristóteles decía que la virtud está en el punto medio y mi mujer lleva dicha regla a su máxima expresión aplicándola a la posición que han de tener las luces: ni demasiado dentro del árbol que si no no se ven, ni muy fuera que entonces además de la luz se ve el cable. Para ella esto es una ciencia y se encarga de ella como quien hace encaje de bolillos con las ramas del árbol.
Posteriormente han de colocarse las bolas grandes, siempre en la parte baja, rodeando todo el árbol en perfecta sincronía. Luego las medianas a media altura, y, por supuesto, las pequeñas en lo alto. Esto es lógico y supongo que en todas las casas se lleva a cabo este método, pero, teniendo en cuenta que sólo tenemos bolas de dos colores (no de todos ya que el requisito que había a la hora de elegir las bolas del árbol era que tenían que hacer juego no sólo unas con otras sino con el resto de adornos del árbol y, por supuesto, con el conjunto de decoración del salón) la colocación por colores también tiene que ser bajo ciertas normas: no muy juntas unas de otras, por supuesto no en la misma línea horizontal y nunca, repito, nunca, tienen que estar juntos adornos del mismo color. Así que la colocación de las bolas y del resto de adornos se parece mas a hacer un sudoku que a otra cosa.
Pues, aunque oficialmente ya he empezado la navidad, las negociaciones preliminares sobre con qué familia hemos de pasar las fechas importantes ya se habían iniciado hace unas semanas. Afortunadamente las reglas ya están claramente definidas así que en estas conversaciones no hay vencedores ni vencidos, y yo me llevo cada año el día que queda “huerfano”. Este año me toca la perita en dulce de las navidades, la noche del 31 de Diciembre. Así que ya es hora de ir pensando en el menú que voy a preparar.
El diseño del menú de dicha fiesta pasa por varios pasos. El primero de ellos es la elección de cual será el ingrediente del plato principal del menú. Y para ello he de saber qué invitados tendré en esa noche y en qué ocasiones han estado en casa. Eso me ayuda a eliminar determinados platos, preparaciones e ingredientes con el fin de evitar repetirme (hay ciertos platos que tienen éxito entre mi familia y siempre intento que todos los prueben en una ocasión u en otra pero no puedo permitir volver a hacerlos en estas fechas). Además para estas ocasiones especiales de Navidad tengo que introducir otro elemento en la ecuación de la selección y es que no sólo vale con buscar una materia prima que no haya ya utilizado sino que la selección ha de estar acorde con lo importante de la fiesta. Es así como siempre descarto ciertos ingrediente por no superar el corte: el pollo, la ternera, el cerdo, la merluza, el besugo, etc. Si, ya sé, esto es discriminación culinaria, y soy muy mala persona por hacerlo pero así funciono y tengo que vivir con ello.
El segundo paso es la creación del menú. Una vez seleccionado el ingrediente del planto principal he de desarrollar tanto la receta que dará lugar al plato principal como las del resto del menú. Eso está unido a una labor de investigación en mi biblioteca gastronómica. Tengo unos cien libros de cocina (es cierto, no exagero) que me sirven de inspiración, aunque para estas ocasiones siempre echo mano de los grandes: Santamaría, Adriá, Girardet, Arzak, Berasategui, Balaguer. De uno extraigo una técnica, de otro un material, de un tercero una presentación y así voy creando varios bocetos y opciones de cómo puede ser el resultado final.
Ahora llegamos al tercer paso. El refinamiento. Una vez que tengo una lista de posibilidades la dejo macerar varios días en mi cabeza. Imaginando su confección, los pasos que hay que llevar a cabo, así como el resultado final. Eso me ayuda a depurar ciertas terminaciones así como a descartar algunas de ellas. Con eso vuelvo a tener una nueva versión del boceto de menú que ha de pasar por el último paso.
El control de calidad, se basa en someter la propuesta de menú a mi mujer, con el fin de que sea revisado bajo otros criterios que no sólo los meramente gastronómicos. Esto puede suponer desde la vuelta al punto dos (del punto uno nunca paso si no a habido una aceptación previa por ambas partes) hasta un nuevo refinamiento.
Con esto ya llegamos a la ejecución del menú propiamente cuyo resultado, para ser honesto, muchas veces no se ajusta perfectamente a lo que se pretendía (siempre hay imprevistos e improvisaciones de última hora), pero que siempre me proporciona una gran satisfacción es si mismo.
Pues en eso andamos, ya sólo quedan 26 días para todo el proceso y creo que me va a pillar el toro.
Os mantendré puntualmente informados.
Me encuentro de nuevo frente a mi amiga la nevera. Me saluda como ese dependiente del chino, que a las 00:00 de un domingo te ve entrar a comprar leche para el desayuno del lunes y sabes qué está pensando: "ya sabía yo que tarde o temprano pasarías por aquí. ¿De que te vale ahora esa prepotencia que mostrabas cuando decías que nunca entrarías? ¿eh?" Bajo la cabeza, guardo mi rabo entre las piernas y murmuro algo parecido a una disculpa... juraría que incluso llego a ver una ligera sonrisa dibujada en el hielo que se forma en la pared del fondo de la nevera.. en fin, vuelvo a recorrer la mirada por las estanterías casi vacías... a ver, a ver... la Mayonesa no constituye un primer plato por mas que le ponga una ramita de perejil encima, descartada... leche, ¿Si les doy a los críos 5 vasos de leche se puede decir que están bien alimentados? ¿Cuál es ese anuncio que decía que un vaso de leche tiene mas proteínas que un filete? ¿o acaso era un petit-suise?... mantequilla y mermelada de frambuesas, pues mira, podría hacerles una tostadas y ponerles una vaso de leche, pero luego ¿les meto en la cama, o les llevo al colegio? ¿Les podría crear un trauma si cenan lo que se desayuna? ¿Cuánto me costaría el psicólogo?. También descartado... Al lado de la mantequilla está un bote de ketchup casi vacío, y a su lado un tetrabrik de nata, y a su lado un paquete de chorizos que uso par las lentejas... ummmm.... ¿lentejas?... no es una mala idea... normalmente me gusta tener pensado con antelación que haré lentejas para poder tenerlas en remojo durante unas horas, pero ¿qué puede pasar? ¿que se queden duras? eso con unos minutos mas de cocción en la olla express seguro que se soluciona.. y si acaso me paso pues en lugar de lentejas un puré.. perfecto !!! Decidido: Lentejas !!!
"Mise en place" se dice de los preparativos previos a la preparación de un plato, es decir, tener listos los ingredientes y sus cantidades, así como los utensilios necesarios para cocinar y así evitar que luego no encuentres algo que necesitas. Pues en eso estaba yo, cuando se me ocurre mirar el menú del colegio (tan a mano lo tengo que cuando cierro la puerta de la nevera se queda a la altura de mis ojos) y, como estaba claro que hoy no iba a ser un día fácil, a alguien se le había ocurrido que mañana sería un buen día para darles de comer lentejas con butifarra... a la porra otra buena idea!!!!
Llegados a este punto, y como está claro que los hados están en mi contra, decido abandonar, me retiro. Hay ciertas batallas que no hay que librar para así poder ganar la guerra.
Croquetas, ¿No había dicho que había visto croquetas en el congelador? pues ya esta.. solucionado... sin complicaciones.. sin concesiones... y aceptablemente sano... mi conciencia me dice que ningún jurado me condenaría como mal padre por darles croquetas... ¿o no?.. "Señor juez, si me deja en libertad condicional le prometo que mañana compro unas virutas de jamón y hago unas judías verdes rehogadas"... Con eso consigo la absolución, pero no me libro de una reprimenda por parte de la zona de mi cerebro que se cree un cocinero. Si bien, la parte que actúa como padre me consuela y me dice que hay que mirar mas el conjunto, que mal alimentados los crios no están.
En fin, otra oportunidad perdida para alimentar mi ego de cocinero. Otra vez será...